Myrian Isabel Bobadilla Barrientos. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional de Asunción y Especialista en Didáctica Universitaria por la misma universidad. Cursando la Maestría en Comunicación y PC en la Universidad Autónoma de Asunción.

e-mail: myri.bobadilla@gmail.com

      En Paraguay, hablar de la sopa seca no es ningún secreto, puesto que uno de los alimentos tradicionales de este país se trata justamente de una mixtura hecha con harina de maíz, huevo, cebolla, queso, aceite, leche y sal, denominada sopa paraguaya, que a pesar de su nombre, no es una sopa o consomé propiamente, sino un bloque compacto y sin líquido.

     Pero no era esta sopa la que había llamado la atención de Luca y Jimena, aquella siesta de verano en que pasaban unos días en la casa de los  abuelos, que los tenían bien acostumbrados a comer rico y a acompañar el ritual de la preparación del almuerzo desde tempranas horas.

     Esa mañana muy atípica, la abuela Tati se había abocado a los trabajos de la casa, mientras que abuelo Juan con los chicos se dedicó a la recolección de mangos, uvas y bananas del patio gigante de la casa. Todos muy concentrados y divertidos en sus labores no se percataron de lo rápido que transcurrían los minutos y las horas, hasta que llegó el mediodía, hora de la comida.

      La abuela Tati aún no había preparado el almuerzo como lo hacía en otras ocasiones, pero se mostraba casi despreocupada por ello, y fue en ese momento en que de manera muy distendida convocó a todos a lavarse las manos para almorzar, mientras retiraba de la alacena unos paquetes rojos que contenían el almuerzo, y explicaba: ¡Hoy comeremos una rica sopa de fideos con verduras!

     Luca, viendo que el recipiente no tenía aspecto  líquido, se preguntó: ¿la abuela estará confundida o se trata de otra sopa seca que hay en nuestro país?  Lo cierto es que cinco minutos después, la comida estaba servida y efectivamente era una sopa con fideos parecidos al espagueti pero con rulitos, con aroma sumamente apetitoso y resultó muy delicioso.

     Luca se preguntaba: ¿Qué era eso que traía el envase  que en cinco minutos se había convertido en una rica sopa?, y se lo dijo a Jimena, quien respondió: ¡Es probable que la abuela tenga superpoderes en la cocina! Esta respuesta no fue muy convincente para Luca, entonces decidió embarcarse en la aventura de explorar junto con Jimena,  como podría suceder aquel fenómeno que llamaron: ¡La sopa seca!

     Terminado el almuerzo los dos chicos inspeccionaron el envase que ya se encontraba en el basurero de plásticos reciclables de la casa, y encontraron en él una primera gran  información que les ayudaría a resolver el misterio, el envase decía “sopa deshidratada”, la siguiente pregunta de Luca fue: ¿Qué es una sopa deshidratada? ¿Cómo se deshidrata la sopa?,  y mientras lo pensaba en voz alta, Jimena comentó: ¡Mamá siempre recomienda beber suficiente agua los días de calor para no deshidratarnos! Luca respondió: ¡Entonces este fenómeno tiene algo que ver con el agua!  Jimena replicaba: ¿La sopa estuvo en el sol por eso se deshidrato?, Luca dijo: No lo sé Jime, pero tengo el presentimiento que la Tía Alba podrá ayudarnos a conocer el misterio de esta otra sopa seca; visitémosla esta tarde. Y fue así que los jóvenes hermanos, guardando el envase de la sopa, decidieron visitar a la tía esa misma tarde.

     La Tía Alba, se trataba de una mujer muy amorosa y risueña que gustaba mucho del color rosado, todas las cosas de su casa eran de este color. Ella era de profesión ingeniera química y usaba con frecuencia palabras raras que luego de las muchas preguntas de Luca y Jimena, siempre terminaban por ser comprendidas. Ella tenía un microscopio en su casa y había sido la que les explicó el verano pasado cómo estaba hecha el agua, cuando les dijo: ¡El agua está formada de unas cositas llamadas moléculas, y cada molécula tiene pedazos más pequeños llamados átomos que son distintos entre sí: son de oxígeno y de hidrogeno, eso quiere decir que si tuviéramos una “súper visión” para ver súper de cerca el agua, nos encontraríamos con los pedacitos chiquitos, casi invisibles, de las partes del agua! Fue el gran descubrimiento del verano anterior.

     Esa misma tarde el abuelo Juan llevó a los niños a la casa de la Tía Alba, quienes fueron dispuestos a merendar con ella y resolver el misterio de sopa seca.

     Una vez llegados, la Tía Alba los recibió con el mismo gran abrazo de siempre, partió la torta de naranja que había preparado para sus convidados, luego sirvió la leche y comenzó la plática alrededor de la mesa redonda que para esas horas ya tenía en el centro el frutero cargado con los mangos, las uvas y las bananas recolectadas en la mañana.

     Luca inició la conversación:

     – Tía Alba ¿has escuchado hablar de la sopa deshidratada?, es una sopa seca que luego se vuelve líquida, hoy la comimos con los abuelos.

     La Tía Alba contestó con una gran sonrisa:

     – ¡Claro Luca, es uno de los grandes avances de la tecnología de alimentos a nivel industrial y hace poco tiempo que tus abuelos la consumen de vez en cuando. Fue un arduo trabajo convencerlos de que se trataba de una buena opción de menú para los días de apuros. Así elaboramos estos productos en mi trabajo!

     Luca y Jimena no podían creerlo, la tía estaba diciendo que la sopa seca era elaborada en su trabajo, esto les había resultado casi increíble, entendieron en ese momento que conocer los detalles de la sopa seca, sería mucho más interesante de lo que imaginaban.

     Jimena ansiosa le consultó:

     – ¿Y qué es la sopa deshidratada Tía. Cómo la sopa se seca y luego vuelve a tener jugo?

     La Tía Alba le explicó:

     -Las comidas deshidratadas son hechas desde hace siglos, eso quiere decir desde hace mucho tiempo, pues la deshidratación es una manera de conservar los alimentos. Para comprender esto ustedes deben tener en cuenta que antiguamente no existían las heladeras como en las que guardamos las comidas en la actualidad y esa era una forma de mantener en buen estado varios tipos de alimentos como: las verduras, las frutas, las carnes y más.

     Bueno, volviendo a la pregunta – continuó- la sopa deshidratada se trata de un preparado de fideo y verduras con condimentos, al que se le ha retirado toda el agua que tenía.

     Luca le preguntó:

     -¿Quiere decir que primero fue una sopa con agua y luego fue seca?

     -No precisamente, no se trata de que le hayan echado agua a la sopa antes de secarla, sino de que le retiraron el agua que naturalmente tenían sus ingredientes, contestó.

    -¿Cómo es eso Tía?, preguntó Jimena.

     -Como verás mi inteligente niña, todas las personas, los animales, las frutas, los árboles y todo ser viviente tiene naturalmente mucha agua por dentro, nosotros los seres humanos somos 70 % agua, esto quiere decir que de 10 espacios vacíos dentro de nuestro cuerpo, 7 de ellos contienen agua. ¡Es increíble esto!, ¿no?

     – ¡Totalmente! contestaron Jimena y Luca.

     La Tía Alba siguió contando:

     – Esta sopa que parece estar lista tan rápido, en realidad ha tenido un largo proceso de elaboración, pues la sopa se está preparando desde el momento en que son cultivadas todas las verduras que serán parte de la sopa. Cuando llega el tiempo, de las plantas nacen las verduras que son cosechadas, como las uvas, bananas y mangos que recogieron esta mañana con el abuelo. Las verduras son lavadas en grandes recipientes de agua para retirarles la tierra y toda la suciedad que puedan traer del campo y una vez limpias son cortadas en trocitos pequeños.

     La Tía Alba, continuó:

     -Cuando están listos los trocitos pequeños de las verduras, son metidos en hornos muy grandes que tienen  entre 70 y 80 grados de calor, con viento que circula dentro del horno y es en este momento donde por el calor y el viento, las verduras van secándose sin perder sus alimentos, pero perdiendo el agua que tienen. A este proceso se le llama “deshidratación o secado”. Al perder el agua, los hongos y bacterias ya no pueden descomponer los alimentos, puesto que estos bichitos necesitan de agua para vivir y crecer, como todos.

     Luca interesado en conocer más siguió preguntando:

     -¿Y el fideo?

     La Tía Alba le contesto:

     -El fideo es preparado del mismo modo en que preparamos los tallarines en la casa de la abuela, con harina de trigo, agua y sal, con la diferencia que para la elaboración de estas sopas, en vez de personas amasando, se utilizan maquinas grandes que realizan el mezclado, amasado y el corte en forma de delgadas líneas en mucha cantidad. Esta masa es brevemente cocinada luego, para que no estén totalmente crudas. Al estar la masa terminada, también entra en el horno de secado, donde pierde el agua que tiene y queda seca, lista para ser empaquetada con las verduras secas también.

     Luca replicó:

     -¿Entonces en realidad la comida que parecía tan rápida, tuvo un largo tiempo de preparación antes de llegar a la casa, y está hecha en base a la deshidratación de sus ingredientes, a las que se les retiró el agua que naturalmente tenían?

     – Es así Luca, contestó la Tía Alba.

     -¿Y cómo se hace para que los ingredientes secos vuelvan a tener el líquido?, preguntó nuevamente Luca.

     La Tía Alba le respondió:

     -Pues se le agrega agua caliente, se cocina unos 4 minutos y de nuevo recuperan el aspecto y el sabor de los ingredientes.

     Luca y Jimena respondieron: -¡Wouu que gran descubrimiento hicimos nuevamente en este verano Tía Alba! Pensamos que conocer las partes del agua el año pasado, había sido todo.

     La Tía Alba les contestó:

     -¡Pues no mis chicos bellos, hay mucho por conocer, cada cosa que vemos es el resultado de un proceso, es importante nunca perder la curiosidad y el asombro!

     Dimmm… dommm… Llamando el timbre de la casa, el abuelo que había dejado a los chicos en compañía de la Tía Alba, había vuelto. – ¡Hora de volver chicos!,  decía el abuelo Juan, mientras que los niños agradecían los nuevos conocimientos adquiridos ese día a la tía, y claro,  también por la torta de naranja y la leche. Otro gran abrazo y – ¡hasta pronto!, dijeron.

     Una vez de regreso, ambos chicos compartieron con sus abuelos la gran aventura vivida ese día y como les había intrigado la sopa de la abuela.

     Luego los hermanos siguieron conversando:

     -¡Jimena, me gusta mucho la sopa seca, casi inentendible al principio, jajaja! dijo Luca, riendo.

     Jimena le respondió:

     – ¡Así es Luca, además la Tía Alba siempre lo explica todo muy bien! En la próxima visita le preguntaremos más sobre cómo fue que nacimos al mismo tiempo. Luca dijo: ¡Sí… Esa también será una experiencia maravillosa!

     Y así fue como Luca y Jimena, luego de un día lleno de descubrimientos, cepillaron sus dientes, tomaron agua y recibieron las buenas noches de sus padres vía skype, hicieron la oración de la noche y fueron a descansar contentos, pues estaban seguros de que la mañana siguiente sería otro día de verano sensacional.